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lunes 13 de junio de 2011

Recetas Peruguashas


A los peruanos nos pueden insultar la madre más no la comida. Te aguanto vivir a miles de kilómetros sin volver años de años, pero teniendo acceso a botellas de pisco y cocinándome algún potaje peruano.

Durante los últimos años, anduve recargando en cada viaje, y encargado a amigos que venían a Montevideo, sendas valijas con ingredientes, botellas y diversas manifestaciones de peruanidad que lo hacen a uno poder combinar eso de estar en una de las ciudades más bonitas de la región y comer la mejor comida del mundo (No lo digo yo, lo dijo Al Gore que
dice que su mejor almuerzo lo probó en Lima).

Hace unas semanas estuve en Perú y descubrí como una empresa había logrado reproducir el sabor de una de mis salsas favoritas en un formato mayonesa de supermercado, con una exactitud que si mi abuela viviera, estaría jalándose los pelos de ya saben que parte por esto de que estamos perdiendo lo tradicional y casero. También, como comprenderán, subí seis o siete kilos pues, no lo duden, me comí todo. Todo.

Ahora al volver, no sentí pena ni extraño nada más que no sea la comida y claro, el gran problema de la comida peruana, es decir, el por qué no va ser lo que debería ser a nivel mundial.. somos los peruanos y nuestro fundamentalismo en estas lides.

Cuando llega un extranjero, nos esmeramos en, aparte de hacerle probar todo (si, TODO), hacerle probar el verdadero sabor peruano (o sea, el picante) y claro, no caemos en que todavía existen países pequeños (léase Uruguay) donde el picante, sencillamente, no forma parte de su cultura; generando así que los turistas sólo elijan visitar parajes con algún baño al alcance de la mano. Y otras partes, claro.

En este punto debo hacer un mea culpa y asumir que fui el causante de cuatro diarreas, tres de ellas uruguayas.

Entonces, como que somos nosotros mismos los que, por querer mantener las recetas tradicionales y no adaptarnos a los paladares de otras latitudes, nos cerramos las puertas del mercado. Esto sumado a que algunos ingredientes son difíciles de conseguir o los denominamos con nombres meramente nacionales, nos genera problemas en esta expansión.

Acá se habla del boom peruano y claro, tenemos extremos. Los restaurantes que llegan con toda la onda fashion y te cobran cuarenta dólares por un ceviche que en Lima vale cuatro; o los restaurantes de inmigrantes peruanos donde la limpieza deja mucho que desear.

Entonces, en vista de que mi alacena cada día se queda con menos ingredientes peruanos, de que no tengo amigos que vengan por estos lares en los próximos meses y que se me venían semanas sin comer algo de mi país, me lancé a intentar hacer comida peruana con ingredientes uruguayos.

Desde el jueves pasado estuve metido hasta altas horas de la madrugada licuando, probando y re probando hasta lograr el sabor de esta salsa que traje envasada. Lo llevé al restaurant del frente de casa y el primer test pasó la prueba. Le gustó al chef, al asistente y hasta al repartidor de pizza. No conforme, le toqué la puerta a un vecino con mis galletitas de agua y un taper para que pruebe y me dé el visto bueno. La cosa terminó en que le tuve que pasar la receta a la novia.

Y para terminar el asunto, al día siguiente, en el cumple de un amigo que pidió comida por teléfono, la cual nunca llegó, tuve la opción de ayudar cocinando algo peruano para las veinte personas que habían ahí y claro, éxito total.

Así que decidí introducirme bien en este tema y colocar mi granito de arena para la mejora culinaria del país, armando un proyecto donde me voy a dedicar a hacer comida peruana con ingredientes de acá y no sólo eso, voy a adaptarle algunos ingredientes nativos uruguashos de manera que se genere una -digamos- gastronomía peruguasha: lo mejor de cada lado con aportes de acá y ashá. Una gastronomía con viceversa.

Por ahora estoy en la etapa de consultar, escribir todo y claro, cocinar y cocinar. No sé si hacer un blog, un libro o juntar amigos y enseñarles a cocinar y que extiendan la peruguashidad por todo el país cual Jesús y sus apóstoles, pero lo seguro es que la cocina va ser el mejor lugar de mi casa. Voy a tirar la pared que la divide del pasillo y hacer una enorme, abierta, con todos los chiches necesarios para meter onda.

A ver que pasa pues. Cualquier comentario, idea o lo que sea, bienvenida!

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